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Campo de concentración de Flossenbürg

Quizás sea éste el campo de concentración más olvidado de la Alemania nazi. El campo de concentración de Flossenbürg, situado en la frontera con la actual República Checa fue uno de los lugares más horripilantes del régimen nazi. En este lugar se explotó y torturó a más de 100.000 prisioneros. Muchos de ellos encontrarían aquí la muerte.

El funcionamiento del campo de concentración de Flossenbürg

Este campo de concentración abrió sus puertas en 1938. La localización no fue casual. Como el resto de campos de concentración que abrió las SS por toda Europa, el campo debía ser rentable económicamente. Para ello, Flossenbürg se levantó cerca de unas grandes canteras de granito., lugar donde los prisioneros serían explotados como mano de obra esclava.

Hasta 1942, el destino de la mayor parte del granito fueron los grandes edificios destinados a las reuniones anuales del partido en Nuremberg. Después de esta fecha, la producción se diversificó. Poco a poco se fueron creando más y más campos exteriores de Flossenbürg, donde los presos servían en diferentes tareas relacionadas con la industria armamentística alemana.

Fábrica de aviones en Flossenbürg

Se crearon alrededor de 100 campos exteriores, los cuales se extendían por las regiones de Baviera, Bohemia y Sajonia. Los prisioneros que trabajaban en estos lugares debían caminar todos los días hasta su lugar de trabajo, con la obligación de cargar los cuerpos de los difuntos durante la jornada en el camino de vuelta para que los cuerpos fueran adecuadamente destruidos y el rastro de los crímenes borrado.

Las condiciones de vida eran muy similares a otros campos de concentración. El registro al entrar acompañado por una ducha desinfectante y la visita al peluquero era algo esencial. Los barracones estaban atestados. En Flossenbürg se ha documentado la presencia de más de 1.000 presos en sólo barracón.

Desde el otoño de 1944 las condiciones de vida dentro del campo empeoraron drásticamente, lo que provocó un aumento significativo de las muertes de los prisioneros. Debido a ello, fue preciso construir un túnel y una rampa adosada para facilitar el transporte y destrucción de los cadáveres en el crematorio del campo.

Cuando el campo de concentración fue liberado el 23 de abril de 1945, se calcula que alrededor de 30.000 personas habían muerto en este lugar. Cientos de presos continuarían muriendo tras la liberación debido a su estado de salud terminal.

Visitar el campo de concentración de Flossenbürg

El memorial del campo de concentración de Flossenbürg es a día de hoy un espacio para la memoria de los allí fallecidos y un recuerdo constante de los crímenes de la Alemania nazi. Como otros campos de concentración, el lugar está abierto a las visitas y se encuentra musealizado.

El memorial se encuentra en la frontera entre Alemania y la República Checa, cerca de la pequeña población bávara del mismo nombre. Debido a que se encuentra en un lugar apartado, la mejor manera de llegar hasta allí es hacerlo en vehículo privado.