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Historia de la Gestapo (4)

1941. La guerra va bien para Hitler. La mayoría de los alemanes, borrachos del éxito de la victoria, seguían apoyando a los nazis con entusiasmo. La mitad de Europa estaba bajo control alemán y muchos soñaban con que la paz llegaría pronto, con Europa unida bajo la esvástica. Pero Hitler tenía otros planes. Lejos de buscar la paz, planeaba expandir la guerra lanzando un ataque sobre un viejo enemigo, la Unión Soviética. Y estaba ansioso por completarlo con una política que ya había comenzado, el exterminio de los judíos de toda la Europa ocupada.

La solución final

La Gestapo había estado ayudando con la persecución de los judíos durante un tiempo, pero de forma poco sistemática. Ya habían dado con una idea para simplificar las cosas: dar etiquetas a los judíos.

El comienzo de 1942 vio a Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, de camino a una conferencia importante a las afueras de Berlín. Reinhard Heydrich, la mano derecha de Hitler, había recibido instrucciones para iniciar todos los preparativos organizativos, prácticos y materiales para una solución completa para la cuestión judía por toda la zona de influencia alemana en Europa. Eso implicaba un genocidio y la Gestapo y las fuerzas policiales que controlaban lo llevarían a cabo.

Casa de la Conferencia de Wannsee

Adolf Eichmann era el especialista en judíos en la oficina de seguridad del Reich. Eichmann era un nazi austríaco que subió por la jerarquía de las SS en Berlín para convertirse en una de las figuras más importantes de la Gestapo durante la guerra. A menudo se le retrata como el típico burócrata anónimo que no se ataba a nada más allá de la realización de sus funciones. Sin embargo Eichmann no era un autómata. Era también un creyente ideológico que hacía las cosas no sólo porque se lo decían, sino porque también era un ferviente antisemita.

Eichmann se llevó las actas de la conferencia, como luego recordaría en su juicio. Reinhard Heydrich se las ingenió durante la conferencia de Wansee para que todo el mundo usara expresiones como matar, exterminar o eliminar y que sus exposiciones quedaran registradas en las actas incriminándoles. Heydrich entonces decidió lo que iba a aparecer en las actas y lo que no. El Führer había ordenado la exterminación de los judíos. Por fin se dio el visto bueno a los planes como si fuera una simple tarea administrativa.

La importancia de la conferencia era que se debían decidir los métodos de implementación de la solución final. Eso quiere decir que había un grupo nutrido de burócratas de segundo grado encargados del trabajo. Heydrich era el responsable y Eichmann su ayudante de campo. La importancia de la conferencia no fue el decidir llevar a cabo el exterminio. Esa determinación ya se había tomado. Allí sólo se decidió la mejor manera de llevarlo a cabo.

La puesta en marcha del exterminio

Eichmann envió las conclusiones de la conferencia con los sellos de “urgente” y “alto secreto”, a los servicios de la Gestapo y de la policía de Reich. Esta era la orden oficial que daba comienzo a la solución final. El aparato se preparó sistemáticamente. Cercar y transportar a millones de personas era un negocio complicado. La Gestapo respondió como en el pasado, haciendo listas de nombres, vidas que se iban a terminar.

El papel de la Gestapo era localizar a los judíos de todos los lugares y mandarlos fuera de Alemania. En el momento adecuado escribían a los judíos de un lugar, les decían que se reunieran en la estación de tren y desde allí les deportaban. La Gestapo era la encargada de organizar las deportaciones en general. La Gestapo por tanto hacía de nexo con los ferrocarriles del Reich para coordinar el transporte en tren hacia el este.

Adolf Eichmann en 1942

La Gestapo buscó toda la ayuda que pudieron encontrar. En los territorios ocupados ofrecieron recompensas a la población a cambio de información sobre el paradero de cualquier judío. Miles de cartas llegaron a las diferentes oficinas de la Gestapo con dicha información. Las cartas sin embargo no eran muy efectivas, ya que se tardaba bastante en leerlas y para cuando se hacía, las personas perseguidas normalmente habían cambiado ya de escondite.

En todo el Reich la Gestapo supervisaba la retirada de judíos. Amigos y vecinos miraban, pero no veían nada. En muchos casos eran esos mismos vecinos los que habían denunciado a los judíos.

En 1942 la Gestapo estaba organizando deportaciones por todo el Reich y los territorios ocupados. La excusa que utilizaba la Gestapo para el movimiento de personas era la del reasentamiento. Se suponía que los judíos serían reasentados en el este de Europa para su protección y para separarlos del resto de la sociedad. Incluso se promocionó al campo de Teresienstadt, cerca de Praga, como uno de esos lugares de reasentamiento.

El sistema de transporte era altamente eficiente. Los trenes se dirigían al este, hacia la pequeña población de Izbica, cerca de Lublin. Este pequeño pueblo polaco era un gueto de redistribución. Los judíos eran llevados allí, ya que se encontraba a poca distancia de los cuatro campos de exterminio principales: Treblinka, Madjanek, Sobibor y Belzec. Desde Izbica, los trenes enviaban a los judíos a estos campos según se requiriese.

Himmler visitó Izbica, donde tenía a un hombre de confianza al cargo, Kurt Engels.  Engels empezó su carrera como policía en Colonia. En 1940 llegó a Izbica como jefe de la Gestapo local. Era un hombre brutal y sádico que para entretenerse paseaba en moto por el pueblo buscando judíos a los que disparar.

La tarde del 28 de abril de 1942, Engels tenía que recibir un nuevo tren de judíos venidos desde Alemania. Sin embargo, Izbica ya estaba lleno y un problema con el transporte imposibilitaba el desvío inmediato del tren hacia los cercanos campos de exterminio. Engels decidió eliminar a las personas del tren mediante un fusilamiento masivo del cual participó personalmente.

Trabajando juntas, la Gestapo y la policía peinaron toda la Europa controlada por la Alemania nazi para enviar más cargamentos a Izbica. En los siguientes dos años, casi dos millones de personas fueron transportadas a los campos de exterminio por esa ruta No se podría haber realizado sin el trabajo dedicado de la Gestapo. Pero poco después, recibiría un golpe que haría templar a los servicios de seguridad en lo más profundo.

La operación Athropoid

En mayo de 1942 Reinhard Heydrich, jefe del SD fue recompensado por su lealtad despiadada hacia Hitler y le enviaron a Praga como protector del Reich, o dicho de otra forma, como jefe supremo. La gloria se ajustaba a su vanidad y tenía una solución sencilla para la obstinada resistencia checa que encontró en su nuevo puesto. Simplemente soltó la correa de la Gestapo.

Detuvieron a cientos de personas y cuando a Heydrich se le antojaba, se llevaban a cabo ejecuciones sumarias en las calles como una carnicería pública. La Gestapo se volvió demasiado confiada. Pero la ofensiva tuvo el efecto contrario. La resistencia se endureció.

Heydrich iba a su despacho en el castillo de Praga en un descapotable y con su banderín personal. El 27 de mayo de 1942, sobre las 10:45 de la mañana, varios activistas de la resistencia checa tiraron una bomba dentro del coche, pero Heydrich no murió al instante. Un transeúnte llamó a una ambulancia, aunque Heydrich murió en el hospital.

El coche de Heydrich tras el atentado

La Gestapo una vez más había sido humillada de la forma más pública posible. La muerte de Heydrich repercutió en todo el Reich. Los líderes de la Alemania nazi sintieron mucho esta pérdida. El jefe de la Gestapo, Heinrich Müller, otra vez tuvo que hacerse cargo personalmente de la cuestión. El fallo de la inteligencia se atendió sin demora.

A pesar del duro trabajo policial de la Gestapo, por falta de pruebas específicas, se eligió una técnica de saturación. 13.000 checos fueron detenidos en los siguientes días y 600 fueron ejecutados. En el pueblo de Lidice se ejecutó a toda la población, 320 hombres, mujeres y niños. En Praga se consiguió cercar a 120 miembros de la resistencia checa en una iglesia, donde los sitiaron. Müller dio la orden de tomar la iglesia al asalto, pero ante el fracaso inicial, se decidió incendiarla con los resistentes dentro.

La participación como ejecutores

Mientras Hitler enterraba a Heydrich en Berlín, la Gestapo y la policía involucrada en la operación Reinhard, el exterminio de los judíos de Europa, fueron enviados a participar en las masacres. La Gestapo cobró un nuevo papel más activo.

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En noviembre de 1943 se lanzó por todo el este la Operación Festival de la Cosecha. Hasta las masacres checas del año anterior, la Gestapo no había realizado asesinatos sistemáticos. Simplemente habían entregado a sus víctimas a otros para que terminasen el trabajo. Pero ahora, en el contexto de esta nueva operación, se afianzaron en su nuevo papel.

La Gestapo asesinó a 43.000 judíos en Lublin, Polonia. Las unidades de la Gestapo se habían convertido en escuadrones de la muerte. Los agentes de policía describían sus nuevos deberes en cartas y diarios. La guerra trajo un cambio a una Gestapo rigurosamente controlada y clínicamente organizada. La brutalidad del cuerpo no hizo más que crecer durante los siguientes años.

Última actualización el 2020-03-29 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados