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Historia de la Gestapo (6)

20 de abril de 1944, el cumpleaños de Hitler. Un día de celebración nacional. Cuando las altas esferas se desvían por hacer regalos y contentar al Führer. En el pasado, habían sido informas de nuevos éxitos contra el enemigo. Ese año, sin embargo, había menos que ofrecer. Las banderas de papel y los desfiles fueron un débil eco de las muestras de otros años.

La Operación Valkiria

La técnica de terror despiadado e indiscriminado de la Gestapo conseguía mantener a la oposición bajo control, al menos en la superficie. Pero su poca capacidad para conseguir verdadera inteligencia era una debilidad que le había costado caro en el pasado y volvería a hacerlo.

El ejército, con su propio código de honor, nunca había tenido espías de la Gestapo. Y aun así, eran militares tradicionalistas de alto rango los que cada vez odiaban más a los nazis. Esos disidentes eran muy capaces de ser más hábiles que la Gestapo.

En 1944 estaba claro que la Alemania nazi se dirigía a una derrota humillante. La Gestapo, aunque indefectiblemente brutal, era cada vez más arbitraria en sus denuncias. Al no detectar el nivel de enfado en el propio ejército, ni se imaginaron que un grupo de soldados conservadores estaba listo para actuar.

El 20 de julio de 1944 el coronel Klaus von Stauffenberg acudió a una reunión de jefes de personal organizada por Hitler en la Guarida del Lobo de Prusia Oriental. Llevaba su maletín como de costumbre, pero esta vez contenía una bomba. El destino intervino una vez más y Hitler trasladó la reunión de un bunker de hormigón a un barracón de madera debido al intenso calor del verano.

Klaus von Stauffenberg

Stauffenberg puso la bomba y se marchó. La bomba funcionó, pero ésta no fue lo suficientemente potente como para matar a Hitler debido a la nueva localización de la reunión, donde la la onda expansiva de la bomba se dispersó rápidamente. Aunque hubo varios muertos, Hitler sólo sufrió algunos rasguños. El haber sobrevivido a la bomba reforzó la creencia de Hitler en que era un ser superior enviado por la providencia para llevar a Alemania a la victoria, lo cual alargaría la guerra un año más.

Stauffenberg creyó que había tenido éxito, por lo que durante las siguientes horas los conspiradores trataron de tomar los lugares estratégicos de Alemania para tomar el control del país. Sin embargo el plan falló y la Gestapo se tomó su venganza. Ese mismo día, la Gestapo detuvo a los conspiradores por todo el país. Por la noche el golpe de Estado había fracasado. Stauffenberg fue ejecutado en Berlín esa misma noche.

La Gestapo también detuvo a todos los familiares y amigos de todos aquellos que pensaban que estaban involucrados. Cientos de ellos fueron enviados a los campos de concentración. Algunos de los colaboradores de la operación Valkiria llegaron a juicio, pero sólo por motivos de propaganda. La Gestapo había resuelto todo fuera de los juzgados durante once años. Los juicios fueron una pantomima donde sencillamente se confirmaba lo que la Gestapo ya había escrito en los informes.

El final de la Gestapo

A finales de 1944 un bombardeo aliado alcanzó el cuartel general de la Gestapo en Berlín, pero no detuvo su trabajo. Células de oficiales se reagruparon en bases improvisadas, continuando su trabajo como hasta entonces. Pero los aliados se acercaban. Mientras el día decisivo se aproximaba, los oficiales de la Gestapo empezaron a sentir algo muy familiar para sus víctimas, miedo.

En 1945 el tiempo para la Gestapo casi se había acabado. Los campos de concentración estaban aún llenos. Algunos de los prisioneros seguían con vida para unos juicios espectáculo que se preparado para celebrar la victoria nazi final. Incluyeron a activistas antinazis importantes, entre los que se encontraba Georg Elser, el perpetrador del atentado con bomba de 1939. Había también militares de alto rango o dirigentes eclesiásticos. Ahora que la victoria era una esperanza triste, Heinrich Müller se tomó su tiempo para emitir una orden al campo. El 9 de abril de 1945, Elser y los demás fueron fusilados, unos días antes de que los aliados liberaran Dachau, donde se encontraban encerrados.

Mientras se acercaban los tanques del ejército rojo, Hitler salió una vez más de su bunker para observar lo que había quedado de sus sueños. Se le unió Müller, aunque él no tenía intención de observar el final junto a su Führer. Se escribió que dijo: conozco los métodos rusos. No tengo la más mínima intención de que los soviéticos me hagan prisionero. Müller desapareció en el caos de la batalla de Berlín.

Su jefe, Heinrich Himmler, jefe de las SS y cofundador de la Gestapo, también intentó escapar. Unos soldados británicos le atraparon. Un registro deficiente permitió a Himmler suicidarse con una cápsula de cianuro que había escondido en su boca.

Hermann Goering, el primer líder de la Gestapo fue capturado y juzgado en Nürenberg. Aunque condenado a muerte, consiguió zafarse de la ejecución nuevamente por la ineficiencia aliada. Goering se suicidó con una cápsula de cianuro que había conseguido introducir en su celda unas pocas horas antes de su ejecución.

El resto de los oficiales de la Gestapo pasaron a estar bajo el punto de mira de los aliados vencedores. Algunos fueron llevados ante la justicia, pero la mayoría de ellos no sólo no fueron represaliados, sino que ocuparon cargos públicos de importancia variable en las décadas siguientes. Muchas de las persecuciones que se llevaron a cabo de los responsables de la Gestapo se produjeron gracias a particulares. Los llamados cazadores de nazis persiguieron sin descanso a centenares de criminales de guerra nazis y exagentes de la Gestapo consiguiendo algunos éxitos.

El mayor éxito de las fuerzas anti nazis fue la captura en 1960 de Eichmann en Argentina. El Mosad israelí dio con él y en una operación encubierta consiguieron sacarlo del país para llevarlo a Jerusalén. Allí las autoridades israelíes le juzgaron y condenaron a muerte por la organización de los transportes de centenares de miles de judíos a los campos de exterminio. A día de hoy continua siendo la única condena a muerte emitida por un tribunal de Israel.

Eichmann durante su juicio en Jerusalén

Eichmann sin embargo es la excepción, no la regla. Quizás lo más sorprendente de toda la historia de la Gestapo es que muy pocos de sus oficiales fueron castigados por sus crímenes. Hasta los oficiales de alto rango, famosos por su crueldad gratuita, sobrevivieron a la desnacificación, reingresando en la policía regular.

La mayoría de los oficiales de la Gestapo cuyas acciones habían causado el terror, sufrimiento y muerte de millones de personas, sólo se quitaron las esvásticas y siguieron adelante con sus carreras. Simplemente por el hecho de que se habían convencido de que eran policías normales y corrientes, atrapados en un círculo de locura ideado por Hitler. Los hechos de aquellos años simplemente desaparecieron de sus mentes.

En cuanto a Müller, cuya eficacia calculada había moldeado a la Gestapo y había forjado su reputación, su destino sigue siendo un misterio. Su cuerpo no se encontró entre los demás que había en el bunker con Hitler. Las historias sobre su destino son variadas. Una dice que se pasó al bando ruso en mayo de 1945, continuando como policía secreto al servicio de la Unión Soviética en Moscú tras la guerra. Otra dice que los estadounidenses le atraparon y lo reutilizaron para sus propios servicios secretos, lo cual sería factible, ya que otros dirigentes de las SS corrieron el mismo destino. Sin embargo ninguno de estos rumores ha podido ser confirmado. Las pruebas circunstanciales sugieren Müller murió en los últimos días de la guerra. Esto es sin embargo una conjetura. Llegó a existir una tumba de Heinrinch Müller, pero cuando se investigó, se descubrió que allí estaban enterradas tres personas y que ninguna de ellas era Müller.

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Al final la Gestapo no podía haber sido tan efectiva como lo era sin la complicidad del pueblo. Su incapacidad para evitar asesinatos demostraba su incompetencia como fuerza policial. Pero era excelente fomentando los instintos más bajos de la gente.  Provocó un clima de terror en el que la mezquindad y el asesinato podrían desarrollarse, donde las acusaciones se convirtieron en un modo de vida y donde pensar diferente se convirtió en un crimen.

Última actualización el 2020-10-23 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados