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Los nazis y el holocausto judío

abril 26, 2019

Cuando se piensa en el partido nazi y en aquello que hicieron durante sus 12 años en el poder, una de las primeras cosas que saltan a la mente es el holocausto judío. Debido a documentales y películas, parece que el partido nazi únicamente intentase acabar con los judíos europeos y que la segunda guerra mundial comenzó únicamente con este fin. La historia sin embargo es un poco más compleja.

Cuando el partido nazi llegó al poder en 1933, el problema judío que los nazis decían que Alemania tenía no era tal. En 1933 la población judía de Alemania rondaba el 0’7% del total. Esta población era mayoritariamente urbana y se dedicaba a profesiones liberales o a los negocios. Es cierto que su presencia en la vida pública era bastante común, debido a que muchos judíos se dedicaban a las artes o la política. Por ejemplo, hasta el 7% de los diputados del Reichstag eran judíos.

El primer paso que dio el partido nazi y sus seguidores con respecto a esta población es comenzar a marcarlos como diferentes, como no alemanes. En Abril de 1933 comenzó un boicot público donde las tropas de asalto del partido nazi, las SA, comenzaron a marcar los locales judíos, animando a los alemanes a no tratar con esas personas. También los funcionarios estatales judíos fueron expulsados de sus trabajos y los niños judíos no pudieron entrar en las escuelas públicas nunca más.

Tropas del partido nazi colocando propaganda anti-judía.
CC BY-SA 3.0 de – Bundesarchiv, Bild 102-14468 

El siguiente gran paso se dio en 1935. Ese año se promulgaron las conocidas leyes de Nuremberg. Estas leyes tipificaron qué era ser ario y qué era no serlo. Según estas leyes, el judaísmo dejaba de ser una creencia religiosa para convertirse en una cuestión de sangre. A partir de este momento, toda persona que tuviese al menos un abuelo judío, sería legalmente considerado como tal. Estas leyes permitieron finalmente marcar a los judíos de Alemania, los cuales eran identificados mediante su nombre. Todas las personas consideradas legalmente judías debieron añadir un segundo nombre a sus carnets de identidad. Para los hombres Israel, para las mujeres Sara.

Los judíos y los campos de concentración

El ataque directo a la población judía comenzó la noche del 9 de noviembre de 1938. La noche de los cristales rotos supuso el comienzo de la persecución directa de esta población y de su encarcelamiento en los campos de concentración. Tras el asesinato de un diplomático alemán en París por parte un judío polaco, la población alemana salió a la calle empujada por las autoridades nazis. Comercios, viviendas y sinagogas fueron asaltadas por la turba y muchas fueron incendiadas. A partir de ese momento los judíos fueron enviados a campos de concentración por el simple hecho de ser considerados legalmente como tal.

Sinagoga en Munich tras ser incendiada.
CC BY-SA 3.0 de – Bundesarchiv, Bild 146-1970-041-46

A pesar de la persecución que sufrió la población judía en Alemania, el objetivo primero de los nazis era que se marcharan del país. Entre 1933 y 1938, debido al hostigamiento la mayoría de la población judía alemana tomó el camino del exilio. Los otros países europeos no los querían, así que miles cruzaron el Atlántico en dirección hacia Estados Unidos y Argentina mayoritariamente. De las 750.000 personas consideradas judías en Alemania en 1933, se calcula que fallecieron en Europa en torno a 160.000 hasta 1945.

El 1 de Septiembre de 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial. Los tiempos de guerra dieron la oportunidad a los nazis para ser mucho más expeditivos a la hora de acabar con los judíos europeos. En Polonia, los millones de judíos que vivían en este país comenzaron a sufrir a los nazis a partir de la ocupación. En Polonia aparecieron los primeros Guetos, barrios de ciudades polacas, los cuales se rodeaban con un muro y donde se encerraba a centenares de miles de judíos. En los guetos la población hacinada y sin alimentación aadecuada pronto empezaban a morir por inanición e insalubridad. También se abrieron en Polonia nuevos campos de concentración, como Auschwitz, donde miles de judíos, junto con otras personas, fueron enviados para ser explotados hasta la muerte en centros de trabajo esclavo.

Qué fue la solución final

Con la invasión de la Unión Soviética a partir de 1941, las SS se vieron incapaces de acabar con la población judía de un país tan basto y con tan poca infraestructura. En la URSS, la población judía era mayoritariamente rural, por lo que era muy complicado reunirlos a todos en los guetos de las grandes ciudades o eliminarlos mediante acciones expeditivas de exterminio. Por toda la Unión Soviética, los Einstazgruppe de las SS, escuadrones de la muerte, se esmeraron en acabar con los judíos y gitanos de las poblaciones pequeñas y medianas, pero el trabajo era demasiado duro debido a que las matanzas se hacían mediante tiros en la nuca.

Ejecución de un Einsatzkommando en Lituania
Documento de la «solución final a la cuestión judía»

Para acabar con este problema definitivamente, las SS convocaron una reunión de alto nivel en Berlín el 20 de enero de 1942. En la conocida como Conferencia de Wansee, debido a que se realizó a orillas del lago del mismo nombre, las SS representadas en la reunión por Reinhardt Heydrich, aprobaron un documento conocido como la solución final al problema judío, que pretendía eliminar de manera industrial a 11 millones de personas en el continente europeo. Se establecieron 6 campos de exterminio, todos ellos en la Polonia ocupada: Birkenau, Chelmno, Treblinka, Belzec, Sobibor y Madjanek.

Aunque la solución final fue pensada principalmente para eliminar a los judíos europeos, las SS también la implementaron para acabar con sus otros enemigos de raza, los gitanos. Se calcula que debido a todas las acciones de las SS, del ejército alemán y de otras organizaciones, se eliminó en torno a 6.000.000 de judíos, alrededor del 50% de la población judía total de Europa y entre 500.000 y 1.000.000 de gitanos, hasta el 90% de la población total.